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"La Jornada", 30 de abril de 2007, México, D.F.
por Elena Poniatowska

¿Qué se necesita para ser ilustradora de libros para niños?

¿Se necesita ser una bellísima niña grandota como Stefanie Schikora? Al verla pasar por las calles de Mérida, los yucatecos vuelven la cabeza no sólo con tal de ver sus largas piernas, sino porque Stefanie Schikora capta en su libreta de apuntes sus expresiones. Pintora, ha hecho varias exposiciones y sus cuadros se encuentran en algunas casas yucatecas.

"Nací en Mannheim, Alemania, en 1966, el Día de las Madres, que allá se celebra el 8 de mayo, y dice mi mamá que fui su mejor regalo. Siempre pinté. Desde niña gané concursos en la escuela e invitaron a todo mi salón a un paseo para festejar mis premios: expusieron mis trabajos en los pasillos de la escuela y yo estaba muy orgullosa. "Primero estudié diseño gráfico y después diseño de moda en Wiesbaden y Hamburgo. La gente que se dedica a la moda se cree mucho y es muy superficial, pero en esta misma escuela había varios artistas y daban clases de dibujo y diseño, y yo entré y aprendí muchísimo, tanto que empecé a pintar."De Hamburgo vine de vacaciones a Mérida a ver a mi hermana, que está casada con el fotógrafo Víctor Rendón, quien por desgracia murió hace tres años. Mérida me fascinó, hice click con los yucatecos, me sentí muy cómoda y pensé: 'Esta no va a ser la última vez que venga'. Regresé al año siguiente para quedarme un año. Conocí a Ariel Guzmán, pintor y amigo de Víctor Rendón, y empezamos a trabajar juntos en diseño, ilustración y artesanías. Nos enamoramos y perdí mi boleto de regreso a Alemania y mis padres ganaron una segunda hija enamorada de Yucatán y dos nietos yucatecos más: Pablo, que ahora tiene 11 años, y Stella, de ocho. "Por lo visto, los dos van a ser pintores y yo me he inspirado mucho en ellos para mis dibujos.

"Siempre me había gustado hacer dibujos para niños, pero nunca tuve oportunidad hasta que ilustré el cuento A Lucas todo le sale mal , que María Luisa Puga escribió antes de morir para el hijo de una de mis mejores amigas en Mérida. Lo publicó el Fondo de Cultura Económica y el libro ha tenido tanta respuesta que me han pedido otras ilustraciones. Mi pintura es para niños, pero lo mío es figurativo, no es ni ilustrativo ni realista. Busco la esencia de las cosas. Una cosa es el arte y otra la ilustración que sigue al cuento al pie de la letra.

"Como uso mucho color, a los niños les resulto muy alegre, pero es que desde que vivo en Mérida mi pintura se ha vuelto feliz y libre, mis colores mucho más vivos. La forma de vivir influye en el ánimo al pintar.

"Dar cursos de pintura también me fascina. Tengo cuatro grupos para niños y uno para adultos. Yo doy todos los materiales y veo que niños de todas las edades y adultos que llegan hasta los 70 están aprendiendo. Hacemos exposiciones a fin de año y resultan un gran acontecimiento en su vida."